Tengo que
desintoxicarme de ti
pues a ratos...
vuelves a alojarte en mi cabeza.
Síndrome de abstinencia le llaman
cuando el silencio, no silencia
estas ganas de inyectarme tu virilidad.
La prudencia empaña mi día
pues ignora al corazón
y este, en lenta agonía
obedeciendo a la razón
se desangra en su cobardía…
Derechos de autor: María del Carmen Tenllado Yuste
