martes, 5 de enero de 2016
Tal vez..
Tal vez el viento pueda alejar el polvo del camino, llevarse las hojas secas danzando sin destino... pero allá donde este sopla, agitará por siempre en tu memoria el eco de mi nombre devorando tu boca.
¿Retrocedes o avanzas?
Adéntrate en mi noche
sólo...
si sabes lidiar tempestades.
Son rebeldes mis caudales
aunque mis aguas parezcan mansas...
¿Retrocedes o avanzas?
sólo...
si sabes lidiar tempestades.
Son rebeldes mis caudales
aunque mis aguas parezcan mansas...
¿Retrocedes o avanzas?
El despertar...
Vosotros creéis que estáis vivos, mientras yo, que soy consciente del engaño... Habré de gozar el despertar, sin que la soledad me haga daño.
Se alejó en la espesura de su destino, en el lodo que atragantaba cada
una de las esperanzas que se quebraban antes de ver la luz... Aquella
despiadada garganta que engullía sus vísceras, parecía no encontrar consuelo al
triturar su alma... ¿Alma?, sí... aquella que un día engendrara su diminuto
cuerpo al abandonar la caverna segura del oráculo materno. Cómo si una
maldición hubiere sido concebida en el mismo instante de su coronación
crepuscular. El abismo se enredó en sus
tobillos estrangulando el batir de sus alas...
Si encuentras en la noche su blanca silueta, no intentes mirarla...
¡Huye sin demora...! Que no te alcance su mirada tentadora...
Mi causa
Hay heridas que supuran en silencio,
se desangra el alma en silente lamento...
No ha de engullir el aire mis aullidos,
¡Son tan míos! como el dolor que me desgarra.
¡Avanza destino! con pisadas silenciosas,
sin atizar la demencia...
Avanza en tu insolencia, devora , arrasa...
mas déjame en la soledad, llorar mi causa.
Mondeño de alma blanca
Negro como el carbón son los ojos de mi amante,
negro ondea su cabello sobre sombríos ropajes,
la belleza de mi hombre la tiñe el velo constante
del duro trabajo y escaso sueldo, de días
interminables.
Ya es parte de la montaña en donde nutre su carne,
con la madera extirpada para saciar el hambre.
¡Hambre!, de grandes hoyas que engullen los parajes
donde el carbón se forja: con sudor, fatiga y sangre.
Rasgadas lleva sus ropas por la maleza del camino,
silbando va alguna copla que distraiga su destino.
Montesino de botas rotas, frío, soledad y desvelos
Jornalero sin rendición, en lo malo y en lo bueno.
Mondeño de alma blanca bajo la espesura del hollín
queda sepultada tu fina estampa y tez de serafín.
Nadie conoce tu señorío envuelto en halos de betún,
camuflada queda tu hermosura que no conoce la luz.
Son sus espaldas pilares donde firme lleva la carga,
en sacos van los pesares que su boca no delata.
Hombre de piel curtida y de largas caminatas
das gracias al cielo… Por llevar el pan a casa.
Y es que le quiero tanto, y es que tanto le quiero,
que son infinitas las noches sin el manto de su
cuerpo,
carbonero de mis amores, umbral de mi esperanza,
duerme junto a mi soledad, abrázala y descansa...
Me voy...
Me voy... a donde las palabras no me alcancen, y el silencio se haga melodía en mis manos...
Hipocresía
Hipocresía
No me vengas con historias
de dimes y diretes...
ahórrate los sainetes
en tu actuación contradictoria.
Porque primero arremetes
y después repartes gloria
y yo, que tu proceder no entiendo...
pues me confunde tu trayectoria
a Dios me encomiendo...
para no ser carnaza en tu boca,
y después... con alevosía
me abrace tu hipocresía..
No me vengas con historias
de dimes y diretes...
ahórrate los sainetes
en tu actuación contradictoria.
Porque primero arremetes
y después repartes gloria
y yo, que tu proceder no entiendo...
pues me confunde tu trayectoria
a Dios me encomiendo...
para no ser carnaza en tu boca,
y después... con alevosía
me abrace tu hipocresía..
Acróstico: HOMBRE
H az de mi vida, templo de tu bondad
O bra con lealtad, que no falte nunca el respeto,
M ira mis faltas, si acaso las cometo, con generosidad
B ríndame la oportunidad, de amar sin ser “objeto”,
R egocíjate en el ministerio de vivir la paternidad.
E res tú, el hombre a quien yo quiero… ¡Jamás me hagas llorar!
O bra con lealtad, que no falte nunca el respeto,
M ira mis faltas, si acaso las cometo, con generosidad
B ríndame la oportunidad, de amar sin ser “objeto”,
R egocíjate en el ministerio de vivir la paternidad.
E res tú, el hombre a quien yo quiero… ¡Jamás me hagas llorar!
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