Hombre de poca fe...
Exprimí tu penumbra con mi fuego.
Acostumbrado a jugar y yo a perder...
en el casino de tu alcoba
doble mi apuesta de besos
lamiéndote como una loba.
...y aunque perdí la partida…
Penetré cada uno de tus poros
dejándome en ellos la vida…
A ver… si hallas, doncella o ramera
que extirpar pueda mi saliva,
sin impregnar sus labios…
con vestigios de la mía.
Derechos de autor: María del Carmen Tenllado Yuste

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