martes, 5 de enero de 2016

Se alejó en la espesura de su destino, en el lodo que atragantaba cada una de las esperanzas que se quebraban antes de ver la luz... Aquella despiadada garganta que engullía sus vísceras, parecía no encontrar consuelo al triturar su alma... ¿Alma?, sí... aquella que un día engendrara su diminuto cuerpo al abandonar la caverna segura del oráculo materno. Cómo si una maldición hubiere sido concebida en el mismo instante de su coronación crepuscular.  El abismo se enredó en sus tobillos estrangulando el batir de sus alas...

Si encuentras en la noche su blanca silueta, no intentes mirarla... ¡Huye sin demora...! Que no te alcance su mirada tentadora...  

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