Aquél que osa usurpar el pensamiento
de quien en versos su esencia derrama
ofrenda el fruto hurtado en otra rama,
jugo afanado sin consentimiento.
Y es tan deplorable su
atrevimiento
pues al tomar lo ajeno, el
ego inflama
ansiando en su indecencia
hallar la fama
obviando de la ética el
reglamento.
A ti, que bien te haces
llamar poeta
nutriendo tu cosecha en
otra fuente,
desnuda tu bajeza y sé
valiente.
Aprende del error y así
respeta
pues vivir de un talento
inexistente
se designa plagio, que no
te tiente...
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